El agua nos llegó a la hora del café. Nos pilló por sorpresa y en manga corta. Algún día nos tenía que tocar. El Sr. Manolo habilitó un taller en el mismo bar de Navarrés y nos confeccionó un chubasquero a cada uno hecho a medida último modelo como podéis comprobar. Muchos km bajo la intensa lluvia hasta Gandia, donde curiosamente no había caído ni gota. Un buen entrene para los Pirineos.
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